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“GUMARCAAH”
Grandeza del imperio MAYA-QUICHE
Las ruinas de “Utatlàn” o sitio arqueològico GUMARCAAH como se le conoce actualmente a 3 Kms. de la cabecera departamental, Santa Cruz del Quichè, guarda una gran riqueza en sus montículos, en lo que parece ser, fue una gran ciudad llena de mucho comercio, con 3 grandes plazas pùblicas, grandes palacios y un ejèrcito al mando del Principe quichè TECUN UMAN, el primero que tuvo el valor de enfrentarse a los conquistadores españoles en el año 1,524, segùn la historia (o la leyenda).
“GUMARCAAH” significa: “casa de cañas viejas”.
Floreciò durante el perìodo clàsico tardìo (1,250-1,523 d.c.) habièndose formado de una mezcla de pueblos cercanos y pueblos guerreros que procedìan del norte de la regiòn. Los legendarios caudillos fundadores de este imperio fueron: Balam Quitzè, Balam Acab, Majucotah, Iquibalam y Gucumatz.
Su extensión abarca aproximadamente 1 Km. cuadrado y tenìa 5 plazas ceremoniales cada una identificadas para un propòsito, una central para las ceremonias especiales, 3 templos dedicados a AVILIX, GUCUMATZ y TOHIL, que es el escogido para realizar ciertos rituales que llevan a cabo ocasionalmente los sacerdotes mayas, por ser el que està ubicado frente a la plaza central y el que se encuentran en mejores condiciones fìsicas que los demàs.
Muchas congregaciones religiosas llegan a hacer sus rituales para honrar la memoria de quienes forjaron el imperio K’iche’, con danzas y cultos especiales realizados por sacer-dotes mayas, en dìas indeterminados llegan los llamados “sajorines” o brujos a realizar sus costumbres, a veces en la plaza central frente al templo de TOHIL y a veces enfrente de cualquiera de las 3 cuevas que se ubican en la parte baja de la ciudad.
Estos provienen de distintas partes, especialmente de Santa Cruz del Quichè, Chichè y Chi-chicastenango, en estas ceremonias costumbristas le piden a los espìritus de sus antepa-sados que los protejan de sus enemigos, que haya abundante lluvia, que haya buena cosecha o pedir salud para toda la familia, que los negocios caminen bien y tambièn hacen encargos de oraciones. Encienden fogatas, queman pom, incienso, copal, toman aguardiente y riegan el fuego con el, rezan y piden al cielo en voz alta. A veces sus costum-bres las hacen con animales vivos, que matan con las manos en pleno ritual y riegan el fuego con la sangre de losanimales.
En la entrada a las ruinas se encuentra un pequeño museo donde se obtiene todo tipo de informaciòn referente al sitio arqueològico, el cual para su conservación, està a cargo del Instituto de Antropología e Historia de Guatemala, Departamento de Monumentos Pre-his-pànicos y Coloniales del Ministerio de Cultura y Deportes, varios croquis con información detallada y una maqueta de lo que fuera esta gran ciudad.
Actualmente està muy abandonada, y al parecer no recibe ningún tipo de remodelación de la institución a su cargo, como queriendo decir que asì la dejaron los españoles.
Recibe turistas de varias partes del paìs y del extranjero, EE. UU. y de Europa especial-mente, Francia, España, Irlanda, Holanda, incluso del Japòn, a veces en forma solitaria, segùn el libro de control que tiene a su cargo el guardiàn del museo.
Este sitio arqueològico està protegido por los decretos 425 y 26-97, ley para la protecciòn del Patrimonio Cultural de la naciòn.
Para poder llegar a este lugar, normalmente se hace a pie por 20 minutos, pues transporte solo se consigue los jueves y domingos en los picops que se trasladan a la aldea La Estancia sobre una carretera asfaltada.
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